Progresión y seguridad en vías ferratas

Los orígenes de las vías ferratas se remontan a mediados del siglo XIX, cuando se realizó una instalación para hacer más accesible la vía normal al pico Hoher Dachstein, en Austria, en 1843.  Posteriormente se equiparon vías en el monte Großglockner (Austria), en 1869, y en la Marmolada (Italia), en 1903.

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial se equiparon numerosos senderos militares en los Dolomitas (Italia) y cuando ésta finalizó, esos caminos verticales se convirtieron en una actividad deportiva y de ocio.

¿Qué es una vía ferrata?

Una vía ferrata es un itinerario vertical u horizontal equipado con material diverso, que va desde las comunes grapas, hasta los clavos, presas, cadenas o pasamanos. En muchos itinerarios también se encuentran puentes colgantes o tirolinas. Todos estos elementos facilitan el acceso a excursionistas no habituados a la escalada.

Material imprescindible para realizar una vía ferrata

Las vías ferratas no son un terreno de progresión sencillo y se requieren conocimientos técnicos para realizar la actividad con total seguridad. Además, es necesario contar con una serie de material para la práctica:

  • Disipador. Es el elemento que amortiguará el golpe en caso de caída. Debe estar homologado para vía ferrata.
  • Arnés. A éste ataremos el disipador. Se recomienda que sea cómodo y regulable en las perneras.
  • Casco. Protección contra las piedras que puedan caer, posibles caídas, etc. Será válido cualquier casco homologado para escalada o alpinismo (UIAA / CE).
  • Cinta de anclaje. Es un elemento extra de seguridad en momentos de progresión difícil o para descansar.
  • Cuerda y descensor. Imprescindible para rapelar o para asegurar a compañeros o menores en pasos difíciles.
  • Guantes. No son imprescindibles pero protegen de los elementos de progresión de la vía ferrata.
  • Calzado. Recomendable calzado de montaña (no rígido).

Progresión en vías ferratas

El aseguramiento durante la progresión se realiza gracias a un cable de acero instalado a lo largo de toda la vía ferrata, al que el excursionista se ancla mediante un dispositivo conocido como disipador de energía.

Los puntos principales que hay que tener en cuenta a la hora de progresar con seguridad en una vía ferrata son los siguientes:

  • Los dos cabos del disipador deben ir siempre anclados al cable de seguridad (también conocido como «línea de vida»).
  • Los anclajes fijos entre tramo y tramo de cable deben sortearse pasando los cabos del disipador de uno en uno. Es decir, que siempre tendremos un punto anclado al cable. Nunca se deben soltar los dos cabos del disipador a la vez.
  • Nunca debe haber más de una persona anclada en el mismo tramo de cable de seguridad.
  • Mantener una distancia de seguridad de 4 metros como mínimo entre cada excursionista.
  • Es recomendable llevar los cabos del disipador por encima de los brazos. Así se evita que queden atrás y se tenga que retroceder para recuperarlos.
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